La obesidad androide, comúnmente llamada «tipo manzana», surge cuando la grasa se distribuye alrededor de la zona abdominal. Es más común entre los hombres aunque también afecta a muchas mujeres y predispone por lo general a padecer colesterol elevado o problemas de corazón. El tipo ginoide o «en forma de pera» se refiere al sobrepeso que se acumula por debajo del ombligo, sobre todo en las caderas, y es más frecuente en el sexo femenino.

¿Cómo saber si soy una persona obesa?

Un indicativo de la Organización Mundial de la Salud es el Índice de Masa Corporal (IMC), el cual, dependiendo de tu altura y peso, perteneces a una de las siguientes categorías:

  • Delgadez (con un IMC de menos de 18.5)
  • Peso Saludable (Un IMC de 18.5 a 24.9)
  • Sobrepeso (Un IMC de 25 a 29.9)
  • Obesidad (Un IMC de 30 o más)

Para calcular tu IMC, necesitarás las medidas de tu peso en kilogramos y tu altura en metros.

Si solo sabes tu altura en centímetros, es muy fácil pasarlo a metros tan solo dividiendo el número de centímetros por 100.

La fórmula métrica es más fácil que el método inglés, sólo tienes que seguir el proceso de dos pasos:

  1. Multiplica tu altura por si misma (altura x altura)
  2. Divide tu peso por el valor calculado en el paso 1

Ejemplo:

  • Mi altura: 1.80m
  • Mi peso: 75Kg

Paso #1 = 1.80 x 1.80 = 3.24
Paso #2 = 75 / 3.24 = 23.14
El número del resultado (23.14) es tu índice de masa corporal.

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Parece increíble, pero las obesidades son diferentes, y de acuerdo al tipo que se padezca, habrá que determinar el tratamiento, el tipo de ejercicio y la dieta que se debe tener, de acuerdo a nutricionistas y entrenadores personales.

Tipos de Obesidad

Tipos de Obesidad

Obesidad Circulatoria Venosa

Este tipo de obesidad se produce en los miembros inferiores y es de origen genético, se diferencia de la obesidad circulatoria capilar porque se agrava durante los embarazos y con la hinchazón de las paredes venosas y formación de coágulos.

Síntomas: Elevada intolerancia al calor y una excesiva pesadez de piernas con inflamación y edemas en los tobillos.

Obesidad Abdominal Nerviosa

La grasa de acumula en en la zona anterior y central abdominal, mostrando una apariencia prominente en forma de hexágono.

Se desarrolla en los momentos de mayor ansiedad y estrés o en las etapas depresivas, y aparecen en brotes acelerados. Es frecuente que se produzca como reacción psicosomática durante la infancia.

Síntomas: Fatiga y agotamiento, un especial deseo de ingerir altas dosis de azúcar entre comidas, y sobre todo una hinchazón ventral desde que se ingiere el primer bocado de comida.

Obesidad por Sedentarismo

Es cada vez más común. La grasa se acumula en forma de flotador y suele aparecer cuando se produce una reducción considerable de actividad física sin una reducción del consumo de grasas e hidratos de carbono.

La grasa posee un aspecto denso y produce una sensación de calor excesivo en la zona. Es de vital importancia activar el cuerpo y realizar ejercicio físico diario, siendo más eficaz si es controlado por un especialista.

Obesidad Alimentaria

Predomina en las zonas de la cara, cuello, espalda y tórax, su causa son los excesos de una mala alimentación. Si esto se continúa dando puede evolucionar y ser altamente peligroso para el organismo.

Síntomas: Sensación de calor corporal anormal y una transpiración excesiva.

Obesidad Hereditaria Familiar

Es un tipo de obesidad que se presenta como una acumulación de grasa y celulitis fría en la parte superior externa de las nalgas y glúteos y como una acumulación caliente por encima del pubis, aunque no suele llegar a producir una estética muy desproporcionada, este tipo de obesidad evoluciona como brotes sucesivos en ciertos de la vida.

Síntomas: Frialdad excesiva en las nalgas y una sensación generalmente leve de hinchazón tras la ingestión de alimentos.

Obesidad Circulatoria Capilar

En este tipo de obesidad la grasa se acumula de forma invasiva tanto en miembros superiores como inferiores y está ligada a la herencia genética, suele aparecer como celulitis en la pubertad y se va agravando hasta llegar a ser un problema circulatorio grave.

Obesidad Glútea

Se localiza de la cintura hasta las rodillas, provocando un aspecto muy característico sobre todo en la zona interior de las piernas. Comienza en la infancia y pubertad, agravándose en los embarazos, por desajustes hormonales, intervenciones ginecológicas y al llegar a la menopausia.

Obesidad Metabólica Prediabética

Se localiza en el vientre y se manifiesta por un aspecto orondo y blanco, produce una sensación de calor excesivo y de hinchazón del vientre aunque se coma muy poco. La acumulación de grasa se produce no progresivamente, sino de forma brusca y suele ser frecuente durante el tratamiento de ciertas enfermedades, con la ingestión de anticonceptivos hormonales o durante el embarazo.

Obesidad Metabólica Aterógena

El vientre presenta un aspecto redondo y enrojecido, pero a diferencia de las anteriores, produce sensación de frío local, provoca una afección de origen genético vascular que se agrava considerablemente con el consumo de alcoholes, tanto en comidas como en bebidas.

Se produce una acumulación progresiva de grasa, que irá acelerando en caso de que no se pongan soluciones eficaces.

Síntomas: Somnolencia y excesivo aumento del calor corporal, tras la ingestión de alimentos.

Obesidad Hipotalámica

Produce los aspectos más mórbidos, y a veces, más monstruosos, ya que debido a una afección en el hipotálamo, la grasa invade progresiva y velozmente la parte superior del cuerpo, la totalidad del vientre, cadera y nalgas. Suele producirse coincidiendo con un shock emocional y su evolución está íntimamente ligada a episodios depresivos.

Síntomas: Desaparición de la saciedad en las comidas y otras manifestaciones psicosomáticas.

Para disminuir y solucionar este tipo de obesidad, se necesita conjugar tratamientos médicos, nutricionistas y psicológicos.