Dicen que la vida es aquello que pasa entre una inhalación y una exhalación. No hay nada más importante que respirar: ¡es lo que nos mantiene vivos! Y aunque todos respiramos de forma mecánica, eso no significa que lo hagamos bien. Porque saber respirar bien tiene beneficios increibles para tu vida.

El ser humano respira unas 18 veces por minuto, 1.080 veces cada hora, 25.920 veces al día. Es decir la forma cómo respiras afecta a todo tu cuerpo, por eso el control de las inhalaciones y exhalaciones es la clave para que tu mente y tu cuerpo funcionen correctamente. En yoga a esto se le conoce como pranayama o el arte de la respiración. En Yoga se considera que el aire es la energía vital.

Respirar profundamente mejora la concentración y la relajación, logra eliminar tensiones, aleja ciertos malestares como los dolores de cabeza que surgen a raíz del estrés. También favorece la quema de grasa ya que respirar bien, mejora la oxigenación de las células donde tiene lugar la oxidación de lípidos, reduce el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares y mejora el rendimiento.

Y si todo eso no te parecía suficiente, entonces deberías saber que la respiración es un formidable medio de autorregulación física y psíquica, ya que canaliza las emociones. Pero a parte de eso, una buena respiración hará que te sea más fácil meditar sin que te pierdas entre tus pensamientos o te quedes dormido en el intento.

Bien, la mayoria de la gente respira solo con el pecho, y esto hace que llegue menos oxigeno a las celulas del cuerpo, y por lo tanto menos nutrientes a todo el cuerpo. La mejor respiracion es la que viene desde el abdomen y es la que te pienso enseñar y que te recomiendo hacerla justo despues de levantarte, por la tarde y antes de acostarte.

Esta respiración consiste en respirar profundamente llenado de oxígeno la totalidad de los pulmones (sin forzar en ningún momento, suavemente). Para ello, es necesario realizar una inspiración y una expiración en tres fases, pero de manera continua, lentamente:

Primero pon una mano en tu estomago, debajo de tus costillas, y la otra en tu pecho.

La inhalación debe realizarse de manera continuada, sin parar, lentamente, en un flujo de aire suave y fácil, desde el abdomen hasta llenar los pulmones. Se trata de una sola inspiración que va llenando poco a poco desde la parte más baja a la más alta de los pulmones. Se realiza en tres fases: Primero llenamos la parte más profunda de forma que el abdomen sale hacia afuera empujada por el diafragma. Una vez que hemos hinchado el abdomen, llenamos el tórax (la parte media del tronco). Y una vez llenado el tórax, llenamos la parte clavicular o superior.

Luego manteniendo el aire en tus pulmones, manda hacia la espalda el abdomen y manténlo ahí unos 5 segundos.

Luego de esto exhala.

La exhalación también se realiza en tres fases continuas, pero en sentido inverso. Es decir, primero liberamos el aire del abdomen, luego el del tórax y finalmente el de las clavículas.

Haz una secuencia de diez respiraciones profundas inhalando y exhalando el aire del modo que te he explicado al menos una vez al día. Pero si lo puedes hacer más veces mucho mejor para tu cuerpo y mente. Yo lo hago al menos 3 veces al dia.

Este tipo de respiracion es recomendable hacer antes de meditar, cuando sientas mucho estres, antes de dormir, si quieres bajar de peso y cuando necesites concentrarte en algo como tu trabajo o tus estudios.