Es muy probable que hayas oído en las noticias muchas historias sobre Donald Trump y su trato particular hacia algunas mujeres, así como hacia los inmigrantes y personas de razas diferentes o hacia aquellos que simplemente no comparten su misma forma de pensar y actuar.

No voy a hablar de política, ni de racismo ni de feminismo, pero sí me generó curiosidad saber qué tanto las personas conocen esa delgada línea entre lo que decimos, cómo lo decimos y el abuso verbal o emocional.

Estuve haciendo varias preguntas a la gente sobre este tema y muchos no tienen claro este término, de hecho, muchos se dieron cuenta en ese momento que sufrían de abuso emocional por parte de sus parejas, de sus padres, de sus jefes, de sus colegas, etc. Ya es hora de poner límites.

Qué es el Abuso Emocional

De acuerdo a la definición del Sistema de Salud de la Universidad de Michigan, “El abuso emocional es cualquier conducta usada para controlar o maltratar a una persona”, para continuar con la explicación de la misma fuente cito textualmente “Si estás siendo tratado/a en una forma que te molesta, te duele o te avergüenza, puedes estar experimentando abuso emocional”.

Muchas personas creen que, si no hay abuso físico, no hay abuso. Esto es una percepción errada porque hay muchas formas de maltratar a una persona.

El abuso verbal o emocional es una de ellas y lastimosamente es una de las formas que deja más traumas emocionales y que son difíciles de borrar con el tiempo sin una ayuda especializada que te dé el soporte necesario para borrar, perdonar y avanzar.

Finalmente, quiero dejar bien claro que en la definición de abuso emocional hay muchas muestras claras de este tipo de maltrato y que no necesariamente son verbales, como, por ejemplo:

  • Rechazo: cuando pretenden no escucharte o ignoran tu presencia, tu valor o tu opinión
  • Intimidar/Asustar: cuando te sientes amenazado o intimidado por alguien a tal punto que sientes miedo cuando estás cerca de esa persona
  • Aislamiento: cuando limitan tu espacio, tus acciones o hasta la gente con la que te rodeas, coartan tu libertad de decir o hacer las cosas que quieres y te sientes controlado/a
  • Verbal: los insultos, las palabras hirientes, las criticas siempre destructivas, la humillación pública, culparte de todo lo que pasa

Te invito a analizar si estás actualmente experimentando o empezando a experimentar alguna de éstas formas de abuso emocional y a seguir leyendo para saber cuáles son los efectos y cómo puedes recuperar tu tranquilidad mental.

Efectos del Abuso Emocional

Has sentido alguna vez:

  • Que no eres lo suficientemente bueno/a
  • Que tienes miedo de enfrentarte a alguien porque podría reaccionar mal
  • Humillación cuando estás cerca de cierta persona (pareja, jefe, algún amigo, padres)
  • Deprimido/a
  • Con ansiedad
  • Sin autoestima o sin respeto ni amor propio
  • Culpable por generar esa conducta en algunas personas
  • Que no mereces las cosas buenas que te pasan
  • Que sientes que está mal sentirse así pero no sabes cómo salirte de ese círculo vicioso

Estos son algunos de los efectos resultantes del abuso emocional en las personas y aunque todas son dañinas, desarrollar una depresión crónica a causa de estas emociones negativas puede ser un problema mayor que podemos evitar con el simple hecho de reconocerlo y actuar.

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Cómo detener el Abuso Emocional

Primero quiero dejar claro que no hay un género específico para los abusos emocionales, es decir, hombres, mujeres, niños, adolescentes, abuelos, pueden ser víctimas de abuso emocional. Nadie merece ser maltratado, empieza por entender esto y sacarte de la cabeza que es tu culpa porque no lo es.

Seguidamente quiero que sepas que éstas recomendaciones aplican para situaciones en las que no estás en riesgo de abuso físico o peligro inminente que pueda atentar contra tu vida porque en ese caso, debes ponerte seguro/a y buscar ayuda de profesionales o acudir a algún servicio de emergencias y apoyo.

Busca a alguna persona que sea de tu entera confianza, algún familiar (hermano/a, padre/madre, amigo) a la que puedas contarle el problema, desahogarte y que pueda darte apoyo moral y motivación para seguir tu camino de liberación ante esa persona que te afecta emocionalmente.

Habla calmada y respetuosamente con la persona en cuestión y si consideras que es peligroso enfrentarte y decirle claramente qué te molesta y qué quieres que haga de forma diferente, acude a un profesional que te asesore y te ayude a desarrollar la fuerza y las palabras correctas para dejar claro tu punto y tus límites.

Lo más importante es que vayas dando pasos pequeños en el cambio que TU debes experimentar. No siempre podemos esperar que la otra persona sea la que entienda y cambie, esto no es imposible, pero no siempre ocurre o puede tomar su tiempo.

Date crédito y felicítate por todas las cosas que haces bien, empieza poco a poco a recuperar tu autoestima y a hacerla fuerte para que no se vea golpeada con las actitudes de los demás. Son ellos los que proyectan sus inseguridades en ti, no al revés. Así que alimenta tu espíritu con agradecimiento y valora tu vida y tus decisiones.

Esto es sólo una situación más que tiene solución y que es temporal. Sí podemos salir de ella con ayuda y determinación. Así que no te acostumbres a lo que NO te hace feliz. Busca siempre tu paz y tranquilidad interior que es lo que te hará superar todas las pruebas de la vida!