El elemento, es un libro escrito por Ken Robinson, donde plantea que la actividad que nos hace más felices es la intersección entre la pasión y el talento. Si quieres aprender como descubrir esto, entonces acompañame!

Cuando descubrimos aquello en lo que somos buenos y además nos apasiona, encontramos nuestro elemento.

Encontrar el elemento es esencial para la felicidad, la satisfacción y el éxito. Sin embargo, muchas personas pasan toda su vida sin experimentarlo.

[VIDEO] Resumen del Libro El Elemento de Ken Robinson

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El Elemento tiene dos características principales: la aptitud y la vocación. Y hay dos condiciones para estar en el: actitud y oportunidad.

  1. La aptitud: es el talento natural para hacer una cosa; es una percepción intuitiva o una comprensión de qué es algo, cómo funciona y cómo utilizarlo.
  2. La vocación: Para estar en tu Elemento necesitas: apasionarte. Las personas que están en su Elemento encuentran gran deleite y placer en lo que hacen.
  3. La actitud: Es la perspectiva personal que tenemos de nosotros mismos y de nuestras circunstancias, es decir, el ángulo desde el que miramos las cosas, nuestra disposición.
  4. La oportunidad: Las aptitudes no llegan a hacerse patentes a menos que tengamos la oportunidad de utilizarlas. Descubrir nuestro Elemento depende mucho de las oportunidades que tenemos, de las que creamos, de si las aprovechamos y de cómo lo hacemos. A menudo, estar en tu Elemento significa relacionarte con otras personas que compartan las mismas aficiones. Esto significa tratar de encontrar oportunidades que te permitan explorar tu aptitud en campos diferentes.

La secuencia es más o menos así: lo entiendo -> me encanta -> lo quiero -> ¿dónde está?

libro el elemento estructura

Existen tres obstáculos básicos que nos limitan para esto: subestimar la propia capacidad; considerar que las capacidades mentales, corporales y espirituales son entidades separadas; y la concepción lineal del desarrollo y el cambio.

Todos nacemos con capacidades naturales, y perdemos contacto con ellas a medida que crecemos.

Cuando estamos en el elemento nos conectamos con nuestro yo más auténtico, con nuestro propósito y bienestar. El elemento es diferente para cada uno, pero su potencial es universal. Encontrarlo requiere aptitud y pasión, y la adecuada actitud y oportunidad.

La aptitud es una habilidad natural: algunas personas captan mejor los conceptos matemáticos, otras se inclinan por la pintura o la danza. Pero para desarrollar el potencial se requiere más que talento natural, se debe amar apasionadamente lo que se hace, para poder contar con la fuerza necesaria.

Las personas que aman su trabajo se autodescriben como afortunadas; pero la suerte no es accidental, sino que está ligada a la actividad, y pareciera perseguir a los optimistas, y confiados en si mismos. Además, debe existir la oportunidad, que muchas veces debemos salir a buscar.

Mucho de esto podría enseñarse en las escuelas, pero para eso necesita ser transformada. Pese a que hay muy buenos maestros, la estructura de los sistemas educativos suele inhibir el surgimiento de ciertas habilidades, lo cual ocurre por tres razones.

  • Primero: porque se hace foco en el razonamiento y el pensamiento crítico.
  • Segundo: porque existe una jerarquía de materias donde las ciencias son más importantes que el arte y las humanidades.
  • Tercero: porque se depende depende mucho de las herramientas de evaluación, como los exámenes.

La consecuencia es que funcionan con una definición limitada de la inteligencia, que asocian principalmente a la capacidad académica.

Pero los especialistas están reexaminando estas ideas. Howard Gardner planteó que poseemos una inteligencia múltiple: lingüística, musical, matemática, espacial, kinestésica, interpersonal e intrapersonal. Claramente, la cognición humana se caracteriza por ser diversa y dinámica, y la inteligencia de cada persona es una combinación única.

La creatividad está al alcance de todos, no solo de los artistas, y no se limita a ciertos temas ni es una cualidad fija, y curiosamente, uno de sus enemigos es el sentido común. La creatividad es la imaginación aplicada.

Aunque algunas ideas nos llegan ya formadas, la mayoría empieza como una semilla que requiere cultivarse en un proceso creativo en el que pueden existir obstáculos, fracaso y frustración, y que raramente es lineal.

Tampoco estamos limitados a una temática, sino que podemos explorar distintos intereses. Muchos grandes hombres han experimentado en diversos campos y lograron así enriquecer el propio.

Cuando uno hace lo que ama y es bueno en ello, experimenta una sensación de conexión. Por eso también es importante un ambiente propicio, y los grupos de pertenencia son clave. Encontrar el grupo puede tener efectos transformadores en el sentido de identidad y propósito.

Muchas personas encuentran su elemento cuando se conectan con otras que comparten el mismo interés y pasión. Esto les proporciona motivación, validación e inspiración, y puede estimularlas a alcanzar logros mayores por medio de la sinergia.
Cuando las personas crean juntas, pueden superar a la suma de las partes.

Cuando estamos en el elemento el tiempo vuela, y si trabajamos en algo que no nos gusta, el tiempo parece pasar lentamente y nos cansamos con más facilidad.

La incertidumbre, el temor al fracaso y la inseguridad nos impiden explorar nuestras pasiones. Tememos la desaprobación del entorno, y nos esforzanos por vivir según las expectativas de los demás.

La cultura también influye en la capacidad de dedicarnos a nuestros intereses, y las normas sociales pueden impedir que los individuos encuentren su elemento si sus pasiones entran en conflicto con su entorno.

Al encontrar estas limitaciones debemos pensar si estamos dispuestos a ir en contra de la marea para llegar al elemento.

También puede ser necesario el apoyo y la guía de un mentor. Los mentores pueden ayudarnos mediante el reconocimiento y la identificación de las aptitudes y el talento, estimular nuestro desarrollo; impulsarnos a aprender, afinar habilidades y aumentar la confianza. Los mentores también proporcionan consejos prácticos, y nos permiten superar los límites autoimpuestos.

No sabemos quiénes podemos ser hasta que sabemos qué podemos hacer. Incluso muchas personas encontraron su elemento a partir de una crisis o una desgracia, y transformaron su experiencia en algo grandioso.

Nuestras capacidades se expresan de manera distinta en cada época de la vida. Pero la vida no es lineal, y no es cierto que al llegar a cierta edad es demasiado tarde para encontrar el elemento, de hecho muchos genios de la humanidad brillaron más en su vejez que en su juventud. Ejemplos como Chris Gardner, Stan Lee, Henry Ford, Coronel Sanders

La vida es cíclica y presenta diferentes oportunidades en diferentes momentos. Si descubrimos el elemento en nosotros mismos y alentamos a los demás a encontrar el suyo, las oportunidades son incontables, y con la actitud adecuada, nunca es tarde para hacerlo.