Steve Vaught era uno de tantos obesos anónimos que hoy en día proliferan en Estados Unidos, hasta que un buen día se echó la mochila al hombro para atravesar el país a pie, en un viaje en el que ha perdido casi 60 kilos y recorrido más de 3.700 kilómetros en un año.

La odisea de Vaught, un ex militar de 40 años, ha tocado un nervio sensible en la sociedad estadounidense, víctima de una epidemia de obesidad que el Director de Sanidad considera una amenaza mayor que el terrorismo. La gordura, de hecho, es una de las principales causas de muerte en EE UU, al cobrarse nada menos que 300.000 vidas al año.

Vaught iba camino de una muerte prematura cuando decidió dar un giro radical a su vida. En el año 2005, y con 190 kilos repartidos en su metro ochenta de estatura, Vaught se sofocaba con solo caminar por los pasillos del supermercado. “Me dijeron que moriría antes de los 50 años si no perdía peso”, explica Vaught, a quien le horrorizó pensar que sus dos hijos se quedarían huérfanos con sólo 13 y 18 años.

Steve Vaught

Estados Unidos a pie

Gordo y deprimido, llegó a la conclusión de que tenía que hacer algo para recuperar el control de su vida, que perdió a los 25 años, cuando, tras atropellar a dos ancianos, se adentró en un círculo vicioso que lo llevó a ganar 78 kilos.

Lo mejor que se le ocurrió fue cruzar EE UU a pie, en un largo periplo desde su residencia en San Diego (California) -de donde salió el 10 de abril de 2005- al Rockefeller Center, en pleno corazón de Nueva York.

Caminar en el “país del automóvil” no es tarea fácil y tampoco lo es comer sano. Vaught recuerda, por ejemplo, que en los primeros 30 kilómetros de su viaje se topó con 24 restaurantes de comida rápida y ninguna tienda en la que comprar fruta o verduras.

Repercusión mediática

Su caso ha merecido la atención del The Washington Post, The New York Times y otros rotativos nacionales de gran tirada, así como la de programas televisivos de máxima audiencia, como Today, de la cadena NBC.