Si alguna vez has podido ver de cerca la cabina de mando de un avión, probablemente te haya sorprendido la cantidad de instrumentos, controles, palancas y botones con los que cuenta para ser controlado. Sin embargo, hay un instrumento que tiene especial importancia para los pilotos porque es el que indica el rendimiento del avión durante el vuelo a través de la orientación de la aeronave en relación al horizonte; se trata del indicador de altitud.

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Gracias a este instrumento, también conocido como Horizonte Artificial, un piloto puede saber con precisión el ángulo de Alabeo y Cabeceo de la aeronave que, complementado con el indicador de altura y velocidad, le permite llevar al avión a su destino, incluso en condiciones de visibilidad prácticamente nula.

Sin embargo, quizás la función más importante de este instrumento es que permite saber el rendimiento del avión durante el vuelo. Durante la fase del despegue, el piloto necesita posicionar la punta del avión por encima del horizonte para ganar altura, aunque debido a la fuerza de gravedad el avión no puede alcanzar su máxima velocidad. Por el contrario, cuando un piloto prepara el aterrizaje y posiciona la punta del avión por debajo del horizonte, necesita reducir la velocidad para que el descenso se produzca de forma apropiada y no exceder la velocidad óptima de maniobra. En otras palabras, de acuerdo a la fase del vuelo en la que se encuentre, el piloto necesitará cambiar la actitud del avión para ascender, descender o simplemente mantenerse en vuelo.

Lo mismo ocurre en el vuelo de la vida. Habrá momentos en los que podamos mantener un vuelo en condiciones óptimas, habrá otros momentos en los que, para ganar altura debamos sacrificar un poco de velocidad, y finalmente, habrá momentos en los que debamos reducir velocidad para mantener un descenso controlado a una altura más adecuada. Aunque en este ejemplo altura y velocidad son inversamente proporcionales, en realidad son variables que se complementan. No siempre se puede estar en los más alto ni tampoco se puede ir siempre a máxima velocidad; la clave está en identificar hacia dónde queremos ir y hacer los ajustes que sean necesarios para llegar al destino.

A modo de conclusión, es evidente que las personas no podemos ver nuestro desempeño en la vida a través de un instrumento analógico o digital como los hacen los aviones, lo que sí podemos es tener consciencia de nuestra actitud, de cara a mejorar nuestro desempeño en nuestro vuelo hacia la meta.

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